Basílica de Santa María de Guadalupe

La Basílica de Santa María de Guadalupe en la Ciudad de México es el segundo recinto mariano más visitado del mundo; los vestigios de este lugar se remontan a la aparición de la Virgen de Guadalupe al indígena Juan Diego en 1531, en las faldas del cerro Tepeyac.

¿Cuál es la historia de este recinto mariano?

La primera ermita fue levantada por el propio Juan Diego, quien construyo un humilde templo que fue remodelado entre 1554 y 1564, por órdenes del arzobispo Alonso de Montúfar, para convertirlo en un espacio más adecuado para la oración, posteriormente en 1622 el arzobispo Juan Pérez de la Serna consagro un nuevo santuario conocido como artesonado.

Para 1695 el culto por la Virgen de Guadalupe había crecido enormemente, por lo que el arzobispo Franciso Aguiar y Seijas decidió demoler el primer santuario para construir una nueva estructura majestuosa compuesta de tres naves,  que se culminó en 1709 y se erigió como la Basílica de Santa María de Guadalupe.

En 1754 el papa Benedicto XIV confirmó a la Virgen de Guadalupe como la patrona de México, y la consagró con una celebración cada 12 de diciembre.

Este santuario comenzó a fracturarse desde la mitad de su cúpula central, lo que llevo al prelado a tomar la decisión en 1972 de realizar un nuevo espacio que tuviese la capacidad de albergar a las grandes peregrinaciones, dando lugar a la nueva Basílica de Santa María de Guadalupe.

A partir del 12 de diciembre de 1976, al sur del Tepeyac, se puede admirar el ayate de la Virgen de Guadalupe, desde múltiples puntos y diferentes distancias, sin ni siquiera entrar a la sede, gracias al diseño planteado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.

El templo de techo azul turquesa es el símbolo de la patrona celestial de América.